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sábado, 15 de noviembre de 2014

Como estos relojes que están fuera del tiempo



    Buenos Aires se me dispersa,


    se me disgrega,


    todo se aleja de todo


    del mismo modo en que se expande el universo. 




    Digamos…


    Encontrarte de improviso en el tren,


    compartir contigo un café en El Británico,


    entrar deprisa en algún telo,

    despedirnos sin acordar la próxima cita, 


    devienen poco a poco en coordenadas imposibles.




    Así, abrazos que se alejan 


    se me antojan muros que se aproximan.





    Como cárceles enamoradas de sus reos.





    Como inexpresables cisnes que se ahogan.





    Como estos relojes que están fuera del tiempo.

















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