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lunes, 4 de octubre de 2010

Cuando las horas pesen

   

Llegaré entre viento seco
llegaré de noche
cuando las horas pesen
y la absurda fiesta
cansada y ya medio aburrida
se haya vuelto marioneta.



Me acercaré‚ a tu mesa
con mi perfil de tierra
habrá  una copa alta
de vino de madera
estarán húmedos tu ojos,
tus ojos de pecera...


Me extenderé a tu lado
como un gato azucarero.

Susurraré tres besos.


Como todo lo que vive y se manifiesta
me enredaré a tus preguntas
diré tus palabras
me crecerán flores y daré semillas
luego nos iremos.

Me llevaras contigo
por una calle angosta
y sin esquinas


y entonces...

Se pondrá  alta tu sorpresa

cuando mi voz se ponga hueca
y comience a escaparme
por un espejo sin puertas.

Gritarás los nombres
de los mil demonios
que pueblan tus polleras.

Por maldecirme inventarás sonidos
llorarás avispas muertas.

Te imagino besando la pólvora

te imagino violando cementerios.



Esta será  mi pequeña venganza.


Es tan grande mi amor
que siempre termina negro.







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