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Adrián Abonizio
(Rosario, 31 de julio de 1956) es un destacado músico, cantautor y guitarrista argentino, reconocido como una de las figuras fundamentales de la Trova Rosarina. Es el autor de clásicos del cancionero popular que fueron popularizados por Juan Carlos Baglietto, como "El témpano", "Mirta de regreso" y "Dios y el Diablo en el taller".
Trayectoria y Estilo
Inicios: Fue parte de la banda Irreal a finales de los 70. Durante la dictadura militar, utilizó el seudónimo "Bonifacio" para presentarse en pequeñas salas antes del surgimiento masivo de la Trova.
Compositor y Cronista: Se define como un cronista de su ciudad, Rosario. Sus letras suelen combinar una profunda carga poética con contenido social y reflexiones sobre la identidad urbana.
Géneros: Aunque su base es el rock y la trova, ha incursionado extensamente en el tango y la milonga.
Discografía Destacada
Además de sus composiciones para otros artistas, cuenta con una sólida carrera solista:
Álbumes recientes: Barco Hospital (2025), lanzado junto a su proyecto "La Experanza", y Satamente! (2023).
Otros trabajos: Ciudad Malandrina (2021), Tangolpeando (2012), Extraño Conocido (2006) y su debut homónimo Adrián Abonizio (1984).
Actividad Reciente
A marzo de 2026, Abonizio continúa activo en la escena musical y literaria. Recientemente presentó su espectáculo "Barco Hospital" en teatros como el Broadway de Rosario y el Lavardén, ofreciendo nuevas canciones que mantienen su característico enfoque narrativo y genuino.
https://online.fliphtml5.com/sizqp/La-Pinchufleta-Revista/
Música del video, Autor: La Mona Jiménez, versión de Titi Fernández
Video: El equipo de la Pinchufleta
Nro 1 - Enero de 2026
Idea y Dirección Editorial: Abelardo de Carril
Contacto: lapinchufleta.revista@gmail.com
Tango Fuera de Escena - Relato - 2da Edición
Impreso en Argentina bajo demanda. También disponible en España, Portugal, Estados Unidos, México, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile y Uruguay.
Explorando nuevas alternativas de edición, para escapar un poco de Amazon, y obtener un precio más razonable para el lector; aun así, la impresión bajo demanda resulta todavía algo onerosa, el costo de envío a domicilio se reduce bastante aunque el precio final sigue aún algo elevado.
Lectura de dos poemas en el programa "No me pares ahora" de Radio Sur y Tinta, a cargo de su conductor Juan Ranieri. Fecha, 21 de noviembre de 2024.
El programa "No me pares ahora" se transmite todos los jueves de 18 a 21 hs por Spotify. Cada transmisión además, permanece a disposición del oyente para poder ser escuchada en cualquier momento.
Mi agradecimiento a Juan y a su equipo de colaboradores.
Una opción mucho más económica para nuestros deteriorados bolsillos argentinos, y por qué no, también para los de cualquier otro sitio del orbe. El mago futurista (La obra donde las ilustraciones hacen malabares con los versos, donde todo se convierte en un circo bizarro y desquiciado) ahora también en formato e-book de Kindle (Libros digitales de Amazon) para leer y disfrutar desde el celular, la tablet o la compu (o las tres juntas). Un precio mucho mas accesible que la edición en papel y sin costo de envío ya que se descarga desde Internet. la aplicación Kindle, que sirve para leer este tipo de libros es gratuita.
¿Qué dice la prensa mundial? 😜
Dijo Le Monde Diplomatique: "Un livre qu'aucun amoureux d'art ne devrait arrêter de lire"
Dijo The Guardian: "A masterpiece of poetry and illustration"
Dijo El País: "Sólo El Quijote y La Divina Comedia alcanzan a superar la obra de Pazos y Moschini"
Gráfica: Roberto Pazos
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| Fotografía, Roberto Pazos |
He aquí catorce de mis poemas, ilustrados nada menos que por el gran maestro Roberto Pazos (residente en Bruselas, Bélgica); y publicados por Monographo books, su reciente proyecto editorial.
Esta creación colaborativa, que fue a la vez una reinvención de nuestra amistad, comenzó a gestarse en medio de la época de pandemia y terminó publicada el 27 de marzo de este año. El gran mérito de esta publicación corresponde a Pazos, que durante todo ese tiempo trabajó sin prisa pero sin pausa y haciendo interactuar sus imágenes con mis palabras; mi labor se limitó a la revisión de los textos, y solo en dos de los catorce decidí reescribir el poema casi en su totalidad.
Aliento a todos mis lectores a sumergirse en este milagro, que no es ni más ni menos que una perfecta conjunción, una alineación cósmica entre las letras y las artes visuales.
Quiero finalizar estas líneas citando una frase de Joseph Conrad; “El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector”.
Quedan todos invitados a la magia salvaje y primitiva de leer imágenes.
Horacio Moschini
Comprar el libro en Peecho.com, Amsterdam (Print on demand) Edición de lujo con papel satinado
Ambas ediciones son de tapa dura
Esperamos en breve contar también con la edición e-book, y en algunos meses más la publicación en Argentina.
Poema, animación Horacio Moschini
Tema musical Galería de audio de Youtube (Sloppy Clav - Autor: Godmode)
También en YouTube: https://youtu.be/lLbee-mBXoE
Oh que peixe tão morto!
veio à noite pra me ver,
a canção que canta sem sentido
é uma canção que fala sobre ele.
Milhões de pessoas tão magras
comeram o peixe do meu ser,
o mar que estava tão longe
o mar que não percebeu.
Peixe morto está vivo
e está chegando aqui sigiloso,
os barcos no porto não dormem
e sonham à noite com ele.
Oh peixe tão corajoso que vem!
Minha canção eu quero te dizer.
Oh peixe tão morto e tão belo,
o peixe morto morreu.
Horacio Moschini - 1996
Poema y animación, Horacio Moschini.
Tema musical con licencia de dominio público, Patterns Of Sadness - Auutor, Jeremy Korpas.
Imágenes de dominio público.
También en YouTube: https://youtu.be/tXZsd2VZNqQ
Poema y animación y audio-mix de Horacio Moschini,
Temas musicales con licencia de dominio público;
Erik Satie
Jeremy Korpas,
y Amulets.
También en YouTube: https://youtu.be/8kwke01Z3bU
Poema, animación y audio-mix de Horacio Moschini
Temas musicales de licencia de dominio público;
Erik Satie,
Jeremy Korpas,
y Amulets.
También en YouTube: https://youtu.be/5as32aiVHy8
Poema y animación, Horacio Moschini.
Se utilizaron imágenes y sonido de dominio público.
También en YouTube: https://youtu.be/ap5_oM6hrb4
* Escrito en la madrugada del lunes 7 de marzo de 2022
Camino sin pies, mis tobillos van colgando en un esbozo de levitación.
Torpemente tropiezas,
elegante te levantas
con tu paso de bufón impertinente,
con harapos y joyas te engalanas,
desafías a la noche que te enciende.
Y no sé si esas calles imperfectas
que deambulas solitario y sin sentido
pertenecen al pasado o al presente,
pertenecen al azar o a tu designio.
Arlequín, querido amigo,
El oráculo te devuelve un elíptico destino,
una ambigua identidad frente al espejo.
Entonces falsificar siempre será válido
cuando lo que se falsifique sea ruin,
sea banal,
o sea ilegítimo.
Atenas te recibe desconfiada,
tu maestro te ignora o te rechaza,
la polis no te escucha o no te entiende.
Entonces cuando nadie se lo espera
tu mueca excéntrica convulsiona irreverente,
bailas, te mueves, despilfarras tus piruetas…
Y así logras de un soplido
llamar la inútil atención de los imbéciles.
Desde Sinope hasta Corinto, Arlequín,
o desde Pella a Babilonia ¡Qué más da!
en asombrosas e imposibles coordenadas
se conjugan el filósofo y el guerrero
conquistar el mundo o conquistar el ágora, querido perro,
cualquiera de las dos opciones da lo mismo.
Arlequín, entrañable perro,
sé que guardas el secreto
de alquimistas, pitonisas y hechiceros.
Te imagino caminando señorial,
desnudo e impúdico entre las gentes
acompañado por tritones y centauros,
por sátiros, por arpías y por ninfas.
Cínico Arlequín que te mofas del espacio,
perro ágil que ridiculizas al tiempo,
Perro blanco de ladrido disonante,
¿Filósofo poderoso o indigente guerrero?
¿Quién es quién? ¿Y a quién le importa?
conquistar el ágora o conquistar el mundo da lo mismo.
Arlequín,
Sutil y fugaz mendigo
amo del azar irreversible,
que sustenta y que da forma al universo.
Coño,
Ruptura del lenguaje,
pronombres en octubre,
religión deshilachada,
jardín de los pesares,
el áureo rostro imita.
Ruptura del lenguaje,
pesadillas en la nube,
bestias con kimono,
ritual de la gaviota,
relámpago sin tiempo.
Ruptura del lenguaje
abriendo mis heridas,
estrellas incoherentes,
país del infortunio,
el águila es bandera.
Néstor Morosetti (1965 – 2012), además de muchos relatos y poemas, fue autor de los libros “El Esquizonauta”, “Protometálico” y “Constelaciones Anómalas”, este último publicado en forma póstuma.
En el poema que sigue quiero reflejar el grado de disparate al que llegaban a veces nuestras conversaciones siendo compañeros de oficina.
***
Hubo un tiempo,
más allá de los siglos y de las eras
en que los monjes tibetanos dominaron el mundo.
Érase por esos días
que el gran Patoruzú
cabalgaba por estas pampas.
Nunca hubo alguien tan macho como él,
tan es así
que de su verga emanaban resplandores rojizos.
También estaban las meretrices bucólicas,
los saltimbanquis aputarrados
y los masturbadores de la poesía.
Esa fue una época de gran resplandor orgiástico,
tanto que ya no quedaba nadie con el orto sano,
(Salvando el caso, al menos eso se comenta, del gran Patoruzú).
Los ríos de semen fertilizaban la tierra,
crecían del aire la marihuana y los pepinos gigantes.
Los masturbadores de la poesía
eran una gente un poco extravagante,
guiados por los resplandores rojizos…
iban de pueblo en pueblo
predicando la poesía cual testigos de Jehovah,
pero más o menos al noveno
o a más tardar en el decimocuarto verso
eyaculaban, de un modo tan espectacular
que la gente moría ahogada en la leche de estos poetas.
Fue por aquellos días que yo morí.
(Tal vez ahogado en leche de poetas, no recuerdo bien).
Y es desde aquellos días, por aquellos remotos tiempos
que yo vivo muerto, y de vivir muerto
devine en poeta.
Bueno,
me falta relatar sobre las meretrices bucólicas
y los saltimbanquis aputarrados.
Pero eso será otro día.
Patoruzú
Al final del expediente
nadie cruza,
nadie vuelve la vista.
Allí van las rutas
camino del cadalso.
Allí va el condenado
con una astilla en el ojo
y una ganzúa
pérfida hasta el hueso.
Garúa sin café por Tribunales.
El condenado espera
desarmando sus tobillos,
atando en sus rodillas
los cordones del zapato.
El condenado lleva entre sus barbas
lentejuelas y alfileres,
gusanitos de manzana.
Los niños le arrojan serpentinas
y le roban el ombligo
al pasar por las ventanas.
Es tan duro este día
para los hachazos de marzo,
para el viento y los molinos
y los camiones de ganado.
Los condenados lloran su muerte
sobre los techos de chapa,
los galpones del suburbio
en silencio se atragantan.
Un hilo de saliva no encuentra el piso,
se corta la cuerda por la parte más delgada.
Quien no paga en esta vida
la locura acumulada
es condenado a escalera
en un cuarto sin terrazas.
¿Que hay entre la imaginación y el horizonte?
Paisajes,
llanuras interiores
parecidas a la mar.
Sin embargo sólo lo sutil habita,
sólo lo efímero
y lo sexual.
Hay laberintos en la mente,
aquel árbol a la distancia
se parece a un espejismo,
escenario fortuito de galopes,
espectador anónimo,
algún contrapunto,
sombras y siluetas
se me antojan infinitas,
y se quiebra mi corazón
en las verdes llanuras,
y se quiebra mi corazón
en mil añicos
que se incrustan en el horizonte.
Hay antiguas paradojas
en esta geografía,
espejo final,
deseo,
pampa,
así de verde.
Virgencita negra,
angelito pagano,
dibuja en mi cuerpo
tu tatuaje perverso.
Mujercita del infierno,
dime tus blasfemias
para hacerme creer
estos fatigosos años de vida.
Yo te daré dos monedas procaces,
te daré licor de cacao
y te seguiré hasta la parte oscura del paisaje;
tu tierra maíz quebrada.
Me quedaré semilla y hondo en tu sal,
en tu arcilla, en tu cencerro.
Por ese valle pasa la metáfora,
pasa la noche,
pasa la nube,
pasa la luna
su blanca y lenta caravana.
¿Y tú?
Que arrastras fuego del azufre…
¿Me tejerás una historia para el frío?
¿Un pasado?
¿Una manta bordada?
Esperando estoy hace mil años
tras esta cortina de viento que no cesa.
La muerte mía,
concebida como rayo vertical
certero, indiscutible,
la muerte del hombre que canta,
la muerte mía
única verdad,
la muerte del hombre en su caverna.
La muerte,
y el río de vino negro
que deseamos en la cumbre de la noche,
vida,
y la selva humana
entrelazada de pájaros y serpientes
y esas flores lilas
de las eternas enredaderas
que cubren el universo.
Vida,
quiero morir
adentro de esa mujer
quiero,
que trenza hebras de plata,
morir
cuando se hunde una luna,
morir en su vientre.
Como dormido,
entre destellos vagos, entre abismos,
entre mapas del infierno prometido
no despertar.
Vida,
suelta tus demonios
y estallará la fiesta.
Las mañanas de metales calientes
de sueños mal construidos
las mañanas de ojos abiertos
y arquitectura carcelaria
las mañanas duras y entreabiertas
las mañanas en que no amanece
las mañanas con luz de tierra
con ojos muertos y dedos colgantes
esas mañanas en que tengo dientes y ombligos provinciales
las mañanas de carnicerías y clínicas psiquiátricas
las mañanas con sol de entierro
Y la vida es una almohada explosiva
y la vida es un diente envenenado.

No es fácil, no,
volverse caja y quedarse mosca,
perder el juicio
y chamuyar desde un castillo
despotricando comadrejas.
Es difícil como un alfiler,
como un alfeñique filoso,
eludir el caretaje
cuando la noche es ululosa y marginante.
Al César lo que es del César.
Es decir...
No se puede escapar del mundo por andar sin equipaje,
esquivarle el bulto a las arremetidas del destino,
ni evitar el entrevero porque falten jugadores.
Pero las puertas de este loquero no se abren los domingos,
y la sabiola y el colchón se me piantan de costado.
Y me dicen colifato, tocao y pocoseso,
y yo digo que desafino para no contradecir a la orquesta.
Porque a este circo no lo entienden ni los dueños ni los monos,
y porque a la final,
para los caretas del sistema,
no hay murga ni carnaval
que les tapone el orificio. 
Flores impuras,
Algunas naves regresan
desde el punto muerto
del horizonte.
Y noviembre desvanece una luz
al costado del puerto.
Algunas naves regresan
a los suburbios
y a las cantinas,
al humo verdoso
del tabaco y las alucinaciones.
Irán por el lado oscuro
sus tripulaciones fantasma.
Absurda suerte de los que vuelven despiertos
a los pozos de silencio
allí, donde las sirenas no cantan.
Cuando la orilla de la noche
se transforme en madrugada
y todo se desnombre, y todo se desarme
esta ciudad borrosa tendrá calles sin salida.
El navegante intentará cruzar sus líneas imaginarias.
Están muertas las gaviotas sin noche
quienes esperaban justicia agrupándose en los puertos
y los que se fueron de la vida sin llevarse su cadáver.
La sirena de un barco que se aleja
nos anuncia que de esta tierra
está surgiendo la sal más imperdonable.
El sol no retornó de la fábrica,
un aullido
nos recorre la memoria con rumor de alcantarillas.
Y se ha quedado con el dolor sonámbulo
su rostro frágil atravesado por la ausencia
y una bandera sin colores
clavada en el vacío del alma.
El mate y la canilla
trasnochan en el velorio de los insurgentes
deambula un fantasma de martillo
su ronda de medianoche.
Y va la muerte
su barril de ojos enlutados
a esa esquina donde el viento se amontona.
A César Vallejo
Hoy escribo sin permiso,
sin derecho,
la muerte de todas las paciencias.
Y elaboro sin justicia
este intento nuestro y mentiroso,
exponiendo mi cara de cadáver
a la última muerte que le queda.
Con platos y dientes en las manos
levanto una sombra de guerra,
levanto tu boca arenosa
que escupe palabras de tierra.
levanto este canto y levanto
mas alto que el miedo una linterna,
donde habitan los huesos oscuros
desato un viento de lenguas.
Resuena la palabra altanera
de quien no tiene derecho
porque piensa cruzado.
Resuena cruzada en el altar de los hombres
la oración del intruso que reza parado.
Pero yo levanto este canto
y lo reparto a empujones,
a empujones te llevo conmigo
para escribir este odio
este desprecio
te llevo conmigo.
Cesar Vallejo
Vas poniendo monedas bailarinas
en los bolsillos de obreros que duermen.
Yo le canto a tu vida entrecortada.
Yo le canto a tu muerte desprolija.
Cabeza espejismo de cactus,
ojos derritiéndose al sol,
visión narcótica en cámara lenta,
huesos luminosos expuestos.
Voces del eco que retumba,
Llamando a inesperados mensajeros de la muerte,
las aves míticas regresan impiadosas,
y ya no quedan manuscritos que nos salven.
No se puede volver del misterio revelado,
ni esperar la hora del insomnio a plena luz del día,
no se puede ignorar la respuesta del averno
ni suicidarse con visiones de un cielo enajenado.
¿Cómo escapar de esta escena reiterada?
destrozar este instante que está fuera del tiempo,
estallar sin prisa, sin nombre ni condiciones,
desvanecerse lento como rocío inesperado.
Caos es la medida de lo existente,
lo que se destruye a si mismo
una y mil veces,
lo que muere repetidamente
en su propio ser.
Nos alimentaba una loba
más negra que la noche
porque éramos animales oscuros.
Un nombre se repetía como arpegios,
un nombre que viajaba en trenes inexplicables.
Caos que se multiplica en lo impar
y en lo nombrado.
Caos en lo reflejo y en lo inverso.
Caos...
En lo desatinado y último
de los refugios
Llegaré entre viento seco
llegaré de noche
cuando las horas pesen
y la absurda fiesta
cansada y ya medio aburrida
se haya vuelto marioneta.
Me acercaré‚ a tu mesa
con mi perfil de tierra
habrá una copa alta
de vino de madera
estarán húmedos tus ojos,
tus tontos ojos de pecera...
Me extenderé a tu lado
como gato azucarero.
Susurraré tres besos.
Como todo lo que vive y se manifiesta
me enredaré a tus preguntas,
diré tus palabras,
me crecerán flores y daré semillas,
luego nos iremos.
Me llevaras contigo
por una calle angosta
y sin esquinas
y entonces...
Se pondrá alta tu sorpresa
cuando mi voz se ponga hueca
y comience a escaparme
por un espejo sin puertas.
Gritarás los nombres
de los mil demonios
que pueblan tus polleras.
Por maldecirme inventarás sonidos
llorarás avispas muertas.
Te imagino besando la pólvora
te imagino violando cementerios.
Esta será mi pequeña venganza.
Es tan grande mi amor
que siempre termina negro..